Hoy toca una de esas películas que vería una y otra vez sin descanso, no exageraría si os digo que la habré visto varias decenas de veces. Si no falla mi memoria, esta versión de SIDNEY LUMET creo que la vi por primera vez en 1977 en una sesión matinal del CINE VERDI del barrio de Gràcia de Barcelona, a la que nos llevaron un sábado por la mañana los profes de mi colegio, aunque segurísimo que la dieron mucho antes por televisión, pero sería demasiado crío para acordarme. Recuerdo también que a principios de los 70 se llevó a la pantalla una versión teatral española dentro de aquel clásico programa de teatro “Estudio-1”, con un elenco de actores ibéricos impresionante (Jesús Puente, Pedro Osinaga, José Bódalo, Luis Prendes, Manuel Alexandre, Antonio Casal, Sancho Gracia, José María Rodero, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado, Rafael Alonso) y de esa si me quedan recuerdos, al menos de las positivas reacciones de mis padres y hermano que ya habían visto la versión de 1957.

La versión que os propongo es la ópera prima de SIDNEY LUMET (Serpico, Tarde de Perros, Asesinato en el Orient Express, Equus, El Veredicto Final, entre otras) estrenada en 1957, basada en el guion para TV de título homónimo escrito por Reginald Rose y con los actores HENRY FONDA, MARTIN BALSAM, JOHN FIEDLER, LEE J. COBB, E. G. MARSHALL, JACK KLUGMAN, EDWARD BINNS, JACK WARDEN, JOSEPH SWEENEY, ED BEGLEY, GEORGE VOSKOVEC Y ROBERT WEBBER.

Como sinopsis podemos decir que en un juicio por asesinato, y tras escuchar todas las pruebas y testimonios, un jurado popular compuesto por una docena de personas tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte al acusado. La vida de un hombre está en juego, en manos de 12 personas que también tienen su historia. En un principio once de ellos se inclinan por la condena, pero uno discrepa… Ahí empieza el meollo, cuando el jurado número 8 se enfrenta no sólo a once decisiones de condena, sino a once trasfondos personales. Su única arma: la asertividad, con la que mantendrá su posición de no estar seguro de la culpabilidad del acusado (él nunca dice que sea inocente sino que no está seguro) con su total y absoluto virtuosismo en habilidades sociales, sin faltar al respeto ni un solo momento a ninguno de los presentes en la sala de deliberación. 

UN REPASO A LOS PERSONAJES:

Jurado 1 (Martin Balsam)
Un hombre común, presionado con la responsabilidad de coordinar como presidente del jurado, trata de ser muy formal y respetuoso, aunque no es muy brillante de mente.


Jurado 2 (John Fiedler)
Hombre tímido y sin personalidad definida, se deja llevar por la masa.


Jurado 3 (Lee J. Cobb)
Es muy fuerte, rudo y testarudo, es malhumorado y no le gusta escuchar otra opinión distinta a la suya.


Jurado 4 (E.G. Marshall)
Hombre de buena posición económica, es una persona reflexiva y observadora, que expone sus opiniones ordenada y tranquilamente.


Jurado 5 (Jack Klugman)
Un hombre gris, tímido y callado, pero va ganando confianza a medida que avanza el debate.


Jurado 6 (Edward Binns)
Hombre fuerte, honesto y trabajador, suele cumplir con su trabajo sin meterse en problemas, por lo que siempre se atiene a los hechos, no soporta a la gente irrespetuosa y grosera, invierte la mayor parte de su tiempo en pacificar el ambiente.

Jurado 7 (Jack Warden)
Fanfarrón, narcisista, presumido, es de temperamento explosivo y siempre está seguro de lo que dice aunque en realidad es tan inculto que no sabe en realidad de lo que esta hablando. Siempre haciendo chistes y gracias de cualquier cosa esperando el aplauso y la admiración de los demás. Tiene entradas para un partido de béisbol, así que está como loco por irse.


Jurado 8 (Henry Fonda)
Trata de ver el otro lado de la moneda, no tiene miedo de contradecir a sus compañeros y es de valores arraigados por lo que valora mucho la importancia de la vida, cree firmemente en la justicia y tratará de luchar siempre para conseguir que se cumpla.


Jurado 9 (Joseph Sweeney)
Hombre de la tercera edad, en su juventud fue un hombre de ideales, es valiente a la hora de defender su posición.


Jurado 10 (Ed Begley)
Un hombre amargado y molesto con la vida, es racista e intolerante, solo valora su vida, entorpece el debate todo lo que puede, llegando a bloquear varios temas de conversación.

Jurado 11 (George Voskovec)
Refugiado europeo, habla con acento, es humilde y está agradecido con el país que le abrió las puertas, es una persona observadora y extremadamente educada. Suele intervenir cuando conviene tranquilizar los ánimos.


Jurado 12 (Robert Webber)
Joven publicista, ingenioso y agradable, es arrastrado por la vida y el mundo superficial de las agencias de publicidad, sin ganas de complicarse la vida. Le gusta seguir la corriente.



EL ELEMENTO BÁSICO DE LA OBRA: LA ASERTIVIDAD.

Haciendo un poco de estudio sobre el personaje de HENRY FONDA, podemos apreciar lo que os digo: que su postura es asertiva, defiende su derecho a opinar diferente, pero lo hace respetando las opiniones de los demás, en definitiva, su actitud se enmarca en la definición de la asertividad: “capacidad de expresar abiertamente nuestras opiniones respetando los derechos de las otras personas”.

Es una postura que como dice otro de los personajes “hay que tener valor para votar inocente cuando todos los demás opinan que es culpable”. En diferentes momentos de la película vemos la capacidad de liderazgo que tiene. Potenciar nuestra actitud asertiva nos puede servir también para desarrollar nuestro liderazgo de forma eficiente.



El líder asertivo es una persona con alta autoestima, no necesita levantar la voz para hacerse escuchar. Es, en definitiva, una persona que defiende sus derechos, en el caso de la película, su opinión, pero respeta también las posturas de los demás. Dice en un momento “me he puesto en el lugar del chico”, es decir, tiene una postura empática, intenta entender su situación antes de tomar una decisión que será definitiva: la condena a muerte.

En la escena de la navaja vemos el debate entre dos de los personajes, el que hemos analizado y otro. Los dos expresan su opinión, defienden con fuerza sus argumentos, pero ambos se escuchan, prestan atención a la opinión del otro: son dos personas asertivas. En varias de las escenas vemos por el contrario la actitud agresiva de otro personaje, insulta, grita, no escucha. Es evidente que su forma de actuar demuestra una falta de asertividad, de empatía, sus circunstancias personales le llevan a olvidar la situación del condenado, no se pone en su lugar, decide en función de su rencor.



Cuando el jurado número 8 propone una nueva votación, lo hace desde una posición de autoridad, muy asertiva. Deja claro que no va a seguir con la discusión si los demás están convencidos de la culpabilidad, porque ha logrado su objetivo: que se debata el tema, que no se condene al joven sin más, pero no fuerza la situación, se somete a la decisión del grupo.



El resto de los personajes tienen actitudes menos definidas, algunos se inhiben, son actitudes pasivas; otros “pasan”, su actitud va cambiando cuando se implican en el debate, lo que demuestra que a través del diálogo, de la toma de postura de una persona se pueden cambiar actitudes y propiciar que los demás se impliquen. Vemos que las habilidades sociales pueden aprenderse.

Una cuestión a tener en cuenta es cómo la postura asertiva del personaje que hemos comentado al principio va creando adeptos, su capacidad de liderazgo y su actitud asertiva propicia que, como dice “el viejo”, “este hombre se ha enfrentado solo a nosotros, ha intentado conseguir apoyo y yo se lo he dado…quiero oír más…”

UNA VERSIÓN DE LA OBRA MUY SINGULAR.

Técnicamente hablando, la película seduce de principio a fin sin necesidad de grandes elementos escénicos, ya que todo transcurre en una sala de deliberaciones, calurosa, claustrofóbica y angosta. Donde sí que hay que incidir es en la forma sublime que tiene el director para hacer que el espectador entre en esa sala y para ello utiliza bazas como hacer que las cámaras se sitúen por encima del nivel de los ojos en el primer tercio del film, contando para ello con lentes angulares para generar un mayor distanciamiento entre los sujetos. A medida que avanza la película, las cámaras bajan al nivel de los ojos y hacia el final, casi todos los planos se toman por debajo de ese nivel, usando primeros planos y con teleobjetivos, aumentando así la sensación de claustrofobia. Este juego de cámaras es lo que hace que esta versión de Lumet sea tan peculiar y totalmente distinta al resto de versiones.

Como curiosidad, decir que el director hizo permanecer a todos los actores en aquella habitación durante varias horas, haciendo que repasaran sus guiones pero sin grabarles. Ello se llevó a cabo para que los actores sintieran en carne propia la sensación de estar recluídos durante mucho rato con los mismos personajes.

EN RESUMEN…

Si a alguna película le debo gran parte de lo que soy como persona, es a esta cinta de Lumet, por lo que no sería objetivo a la hora de calificarla. No obstante, tampoco creo faltar a la verdad si digo que es una de las más grandes obras del “séptimo arte”, una buena muestra de cómo se puede hacer cine enorme sin necesidad de grandes dispendios económicos, sin grandes apuestas en materia escénica, sin grandes bandas sonoras ni reconocimientos académicos. En ocasiones se hacen buenas películas, pero sólo muy de vez en cuando se hace buen cine.


DISFRUTAD…

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